Querida Ana

Querida Ana:

Esa Ana pequeñita que tengo enfrente cada mañana. Que me mira desde su colmena, con ese espíritu sereno que la caracteriza.
Me observa. No dice nada, porque sabe que no tiene que decirlo. Es consciente de que no puedo oírla, que nos entendemos con la mirada. Esa mirada llena, profunda. Esa mirada de Ana pequeñita.

Confío en ti, sé que lo puedes hacer. — dice sin decir. Se mueve sin moverse. Respira sin respirar. Está sin estar.
Ya lleva tiempo así. Viendo a gente pasar que no repara en su llana presencia. Pero gran presencia que presencia y presenció muchos momentos. Muchas personas.
Y muchos que no la ven. No ven a la Ana pequeñita, pero ella espera, observa y aguarda.
Un ángel de la guarda. Eso es para mí.

Querida Ana pequeñita. Quédate como estás. Quédate ahí. Con la mirada llena. Con tu espíritu.

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